Publicado 19-mar-2006 a las 06:13 por GERMASTER (SEVEN HEAVEN)
Lecturas de la liturgia ·
Primera Lectura: Exodo 20, 1-17
"La ley fue dada por Dios a Moisés"
El Señor pronuncio estas palabras:«Yo soy el Señor, tu Dios, el que te sacó de Egipto, de aquel lugar de esclavitud.No tendrás otro Dios fuera de mí. No te harás escultura, ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, o aquí abajo en la tierra, o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas, ni les darás culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la maldad de los que me odian en sus hijos hasta la tercera y cuarta generación, pero soy misericordioso por mil generaciones con lo que aman y observan mis mandamientos.No tomarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque el Señor no deja sin castigo al que toma su nombre en vano.Acuérdate del sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todos tus trabajos. Pero el séptimo, es día de descanso en honor del Señor tu Dios.No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tus hijos, ni tus siervos, ni tu ganado, ni el extranjero que habita contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Señor el día del sábado y lo declaró santo.Honra a tu padre y a tu madre para que vivas muchos años en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar. No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio contra tu prójimo. No desearás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni su siervo, ni su sierva, ni su toro, ni su burro, ni nada cuanto le pertenezca».·
Salmo Responsorial: 18
"Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
" La ley del Señor es perfecta; da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero: da sabiduría al ignorante.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Los preceptos del Señor son rectos: dan alegría al corazón; el mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
El temor del Señor es puro: permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad: todos justos por igual.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Son preferibles al oro, al oro más fino; son más dulces que la miel, más que el jugo del panal.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.·
Segunda Lectura: I Corintios 1, 22-25
"Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los llamados"
Hermanos: Mientras que los judíos piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos.En cambio para los que han sido llamados, sean judíos o griegos, se trata de un Cristo que es fuerza y sabiduría de Dios. Pues lo que en Dios parece locura, es más sabio que los hombres; y lo que en Dios parece debilidad, es más fuerte que los hombres.·
Evangelio: Juan 2, 13-25
"Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré"
Como ya estaba cerca la fiesta judía de la pascua, Jesús fue a Jerusalén. En el templo se encontró con los vendedores de bueyes, ovejas y palomas; también estaban allí, sentados detrás de sus mesas, los que cambiaban dinero. Jesús, al ver aquello, hizo un látigo de cuerdas y echó fuera del templo a todos, con sus ovejas y bueyes; tiró al suelo las monedas de los que cambiaban dinero y tumbó sus mesas. Y a los vendedores de palomas les dijo:«Quiten esto de aquí. No conviertan la casa de mi Padre en un mercado».Sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu casa me devorará.Los judíos intervinieron y le preguntaron:«¿Qué señal nos ofreces como prueba de tu autoridad para hacer esto?»Jesús respondió:«Destruyen este templo, y en tres días yo lo levantaré de nuevo».Los judíos le dijeron:«Han sido necesarios cuarenta y tres años para edificar este templo, ¿y piensas tú reconstruirlo en tres días?»Pero el templo del que hablaba Jesús era su propio cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó de entre los muertos, los discípulos recordaron lo que había dicho, y creyeron en la Escritura y en las palabras que él había pronunciado.Durante su permanencia en Jerusalén con motivo de la fiesta de pascua, muchos creyeron en su nombre, al ver los los signos que hacía. Pero Jesús no confiaba en ellos, porque los conocía a todos, y no necesitaba que le informaran sobre los hombres, porque él conocía bien el interior del hombre.
|