Hoy tenía que ir a inscribirme a la escuela, y mamá lo sabía. La cosa es que estan pintando la casa (si, aún), puesto que mi mamá deshechó al pintor anterior, mi papá tardó para buscar a otro señor que se adecuara a las estrictas exigencias de mi madre (no ensuciar su piso, pintar bien, raspar bien, limpiar después de terminar, etc). LO encontró y ayer empezó a pintar el pasillo y el resto de la casa, por suerte, fuera de mi habitación. La cosa es que tuve que ayudar a mi mamá a mover cosas y cosas y luego, a su pedido, esperar a que se bañara.
Después de todo ese circo, salí corriendo en el vocho para la escuela donde me dieron un arancel de pago y después tenía que ir al banco a hacerlo. En eso, el vocho me falló y se apagó en medio del trafico... JA. No fue gracioso. Gracias a todo lo que es infinitamente bueno, estaba en una bajada y como pude, arranqué como se supone que experiencias anteriores me han enseñado a arrancar un carro que se queda sin bateria (amen por los automóviles estándar). Después de una media hora manejando en segunda a vuelta de rueda y forzando el motor, tratando de evitar frenar y sólo controlar el carro con el acelerador y el clutch llegué cerca del trabajo de mi papá y le arrumbé el carro allí (él es quien hace tratos con el mecanico de cualquier forma).
Sería bueno que todo hubiera terminado allí, pero eso hubiera sido demasiado bueno entonces.
Tuve que ir a una ferreteria para reclamar algo que me habían vendido y que sinseramente no me sirvió, el señor se me puso pesado y no me regresó el dinero sino que me dio un montón de productos equivalentes al dinero que había pagado, y ahora tengo una serie de cosas de ferreteria que no se en que diablos usaré. Es decir, la única herramienta que se usar es un desarmador, y la vez que intenté clavar un clavo en la pared desbaraté el clavo y la pared quedó intacta, ¡Para que rayos me van a servir una bolsa llena de chucherias de ese tipo? Que basura.
Después viene la parte en la que camino con una pesada bolsa hasta el banco, donde, de 8 cajas disponibles, sólo estaba funcionando una... UNA, y con una gran-GRAN fila de una variedad pintoresca de curiosas personas. Ya saben, la típica señora con ese niño que grita, corre y babea por todos lados, el niño enfermo que no deja de hacer berrinche, el viejito que no deja de toser detrás de ti, el hombre más adelante que sólo habla por celular, el pre-adolescente-emo escuchando metal en su celular SIN auriculares y a todo volumen, lo normal en el banco, pues. Fueron los 45 minutos más estresantes en los ultimos meses, tomando en cuenta que en 25 minutos más cerraban la escuela, que no rtenía carro y que todavía faltaba para que pasara mi turno.
Esto va para largo, pienso desahogarme, así que creo que es mejor hacer saltos de linea cada que paso a otra nueva -y estresante- situación.
Cuando salí del banco, llovia. Y nop, en esas circunstancias NO es divertido mojarse.
Salí caminando a prisa, llegué a la parada del bus, y di un billete grande para pagar el pasaje (era dinero que reservaba en mi cartera para gastar el fin de semana, chinga). Pero oh! el necrosanto chofer no tenía cambio, ni yo tampoco, digo, cuando salí de casa dentro de mis planes no estaba el hecho de que viajaría en el pinche autobus guajolotero, carajo. El caso es que me bajé en chinga loca, corrí a comprarme lo primero que hubiera cerca para cambiar el billete (compré aguacates... si, aguacates), regresé al autobus, y comenzó el incomodo viaje. Digo, no discrimino el transporte público, pero ¿porqué justo tenía que sentarse a mi lado un viejo con una revista porno?, no pienso hablar más de eso, y no es que tampoco discrimine el porno, pero realmenter tuve muchas ganas de agarrar a madrazos a ese hijo de la chingada que me miraba a mi y a la revista porno alternativamente, phutamadre.
Llegué a la escuela justo cuando estaba a punto de irse todo mundo. Por suerte si me inscribí, ni me he dado el tiempo para revisar mi horario. Ah, si, entro el lunes a clases ¿pueden creer que basofia? a la madre.
Bue, cuando me disponía a regresar a mi casa, me di cuenta que se me había perdido mi dinero. El cambio que había tenido que conseguir de mi billete... que ganas de llorar. Eran más de 400 pesos (35 dolares, aprox). Eso es aún menos gracioso que todo lo demás.
Para terminarla de fregar, no llevaba celular, no llevaba dinero (o si, pero desapareció magicamente), llevaba una pesada bolsa con productos varios de ferreteria, otra bolsa con unos dos o tres kilos de aguacate, papeles en otra, y estaba lloviendo... Tuve que caminar todos esos kilómetros, bajo la lluvia, hasta la madre de bolsas, recibiendo toda la porquería de los carros que pasan a rajamadre por los charcos en la calle y bañan a los peatones en la acera y con un cochino frío que me calaba los huesos, porque, para variar, en la mañana no hacia taaanto frío y me llevé un suéter delgadito.
Cuando llegue a casa, todavía, no estaba mamá porque, oh maldita sea, fue a buscarme porque mi papá le llamó para decirle lo del carro, y yo sin llaves porque se las dejé a mi padre en el mugre llavero con las del carro. Espere como 15 minutos en el agua. Estaba hambrienta, emputada y estresada, y me tragué un aguacate nadamás para ahogar mi agonía en comida.
Pinche día de mierda, y por si fuera poco, aun no termina. Murphy, TE-O-DIO